La industria automotriz en México se convirtió en una palanca de inversiones y empleo. De hecho, la debacle de
2009, incidirá directamente en la caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 1.0 por ciento. Esto, porque algunas
entidades del país dependen directamente de esta industria. Para Coahuila, Puebla y Chihuahua, por ejemplo,
representa hasta 30 por ciento de su PIB, y hasta 33 por ciento del empleo. Coahuila cuenta con 63
distribuidoras y tres plantas armadoras de Chrysler, General Motors y Freightliner; esta última dedicada a la
fabricación de tractocamiones. Está claro que la producción cayó en 2009 y esa situación afectó a la economía
nacional. En el caso de Chrysler, el servicio de estudios económicos de BBVA Bancomer estimó que al finalizar
2009 dejaría de producir 146 mil vehículos con respecto a 2008, que representa una reducción de poco más de
50 por ciento, siendo Toluca la planta más afectada. En Puebla, Volkswagen estimó una disminución de 30 por
ciento en su producción con respecto a 2008. José Antonio López Malo, secretario de desarrollo económico de la
entidad, indicó que actualmente la dependencia trabaja con los proveedores de la automotriz y con